Dave Mckean y George Pratt, son dos nombres de dibujantes de cómic que no suenan a todo el mundo, pero, que a su manera, rompieron unas cuantas barreras con sus obras.

George Pratt Dave Mckean

Normalmente los cómics poseen, salvo excepciones, una portada pintada y un interior coloreado con medios mecánicos, ya sea, color directo o, ahora mismo, con separaciones digitales. De esas portadas casi todas son, digamos lo así, convencionales y un pequeño tanto por ciento experimentales. Estos dos profesionales fueron un poco más allá, no solo sus portadas eran experimentales, si no que todas las paginas del álbum estaban pintadas de manera poco convencional. Curiosamente, las historias y guiones tampoco entraban dentro de los estándares y eso llamo poderosamente la atención, sobre todo cuando Mckean publicó su Arkham Asylum. Ese álbum reeditado en mil formatos cada vez mas lujosos, que rompió las barreras invisibles entre el arte contemporáneo y el cómic y, cuyas paginas, son oscuras y fascinantes a la par, donde cada reflejo, cada gota de sangre y cada sombra es un espectáculo.

Pratt es al igual que Mckean un pintor sobresaliente y, por suerte para mi, he tenido el placer de verle pintar. Su obra mas conocida es Enemy Ace War Idyll. Al contrario que Mckean, Pratt es luminoso y sensible, pero curiosamente existe un nexo que les une, una forma de afrontar el cómic como un gigantesco retablo o lienzo, pero poniendo más atención a la emoción o la trasmisión de sensaciones que al detalle.

Alexis Calvo