Durante siglos, los temas tratados por los grandes pintores, salvo raras excepciones, fueron de índole religiosa, retratos de la gente que lo podía pagar y temas mitológicos.

En el siglo XIX surgió una corriente pictórica fascinada por los temas asiáticos y orientales, como no podía ser de otra manera, se llamo orientalismo.

Dentro de ese movimiento destacó un pintor francés de técnica perfecta, llamado Jean-Léon Gérôme. Hasta que no ves un cuadro suyo, lo de técnica perfecta no cobra sentido, me refiero, claro está, a ver el cuadro no una foto en Google. Es de una limpieza que roza lo mágico, de una viveza inaudita y da la impresión de algo que siempre estuvo en ese lienzo sin intervención humana.

Los temas de Gérôme son, como es evidente, escenas orientales de gran belleza y colorido y, también escenas históricas preferentemente de tema clásico, entre ellas el mil veces reproducido, Pollice Verso.

Alexis Calvo