En esta segunda parte explicaré los conceptos básicos que tenemos que tener claros y su configuración, adaptándola a nuestras necesidades. Si queréis ver la entrada de la semana pasada donde repaso las mejores opciones de cámaras que tenemos hoy en día, lo podéis ver aquí: Fotografiando nuestras figuras parte 1

El tema iluminación tiene su importancia pero es más relativo… ya que, si nosotros podemos ver la figura correctamente, la cámara también debería… Y muchas veces no buscamos hacer una foto de “estudio”, simplemente mostrar un trabajo tal cual es. En la mayoría de ocasiones, lo que nos falla es que no configuramos la cámara, encendemos, modo automático, disparamos y listo. La foto se parece como un huevo a una castaña al objeto fotografiado.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que nunca se debe usar el flash para tirar nuestras fotos, este quema los colores y se come gran multitud de matices. La luz tiene que ser la que tengamos y siempre lo más parecida a la que usamos para pintar así mostramos los colores de manera semejante a como son mientras le damos color.

La cámara debe estar en en modo “manual”, es decir, que tengamos acceso a configurar todos los parámetros de la toma. Si bien cuando accedemos a la pantalla de configuración asusta ya que hay muchas opciones, realmente solo hay cuatro temas a tener en cuenta: ISO, apertura del diafragma, velocidad del obturador  y balance de blancos.

La ISO siempre tiene que estar a 100, este es el valor real de esta y como capta la luz, las demás cantidades son para captar imágenes de baja luminancia ya que fuerza la sensibilidad, como por ej, objetos fosforescentes y otras fuentes que emitan poca luz. El problema que da esto, aunque a veces parezca lo adecuado para tener la escena iluminada, es que crea “ruido” en la imagen y esta aparece con pequeños puntos que en ocasiones pueden distorsionar la imagen y los detalles del modelo.

Seguramente, ahora veremos la escena muy oscura, maldición no se ve nada más que siluetas en la oscuridad, vamos a solucionarlo. Para ello tendremos que configurar correctamente la apertura del diafragma y la velocidad del obturador.

La apertura del diafragma es lo que nos da amplitud de campo. Normalmente se representa con una “f”. A valores bajos de este se destacan los objetos en primer plano, desenfocando el resto y el fondo. A valores mas altos enfoca escenas con mas profundidad y elementos pero, por contra, pierde luz captada, dejándonos aún más oscura la toma. Así que, a la vez, podemos ir adaptando la apertura de diafragma a la par de la velocidad de obturador.

La velocidad de obturador es el tiempo que esta abierto este dejando pasar luz. Se muestra en fracciones de segundo o segundos enteros. A velocidades muy altas, logramos captar imágenes estáticas y bien enfocadas (siempre que tengamos los otros parámetros bien configurados), como lo que a mi me fascina de imágenes de agua en movimiento que parecen congeladas, con gotas en suspensión y chorros perfectamente definidos. El problema es que para ello la escena debe estar ultra iluminada ya que el tiempo que capta luz es mínimo. Por otro lado a velocidades más lentas, lo que logramos es que el obturador esté mucho rato abierto, captando mucha luz pero siendo muy sensible a trepidaciones (temblores) y cambios en la escena. Pero, como en este caso vamos a captar figuras que van a estar totalmente quietas, usaremos trípode y auto disparador o disparador externo, podemos aprovechar este parámetro para devolver la luz perdida en la configuración de la ISO y la apertura del diafragma. Así que, configurando estos dos últimos parámetros a la vez podemos ir equilibrando el echo de que todos los elementos de la figura o escena estén bien enfocados y perfectamente iluminados.

El ultimo parámetro a configurar es el balance de blancos. En casi todos los smartphones y la mayoría de cámaras compactas solo se nos permiten opciones basadas en compensaciones fijas de color, teniendo en cuenta la luz usada, así vemos por ej: tungsteno, fluorescente, sol, nublado, auto… Así que, en base del tipo de luz que usemos, y lo que veamos en la pantalla como previsualización, lo configuraremos. Luego en algunas cámaras compactas más avanzadas y, todas las réflex, permiten la opción de configurarlo personalizadamente. Este modo funciona fotografiando un elemento blanco: un folio, cartón pluma, tela… entonces la maquina configurará el valor del blanco en función de lo captado en esa toma, calibrando todos los colores. Por supuesto, siempre que este disponible, esta última es la más adecuada.

Hasta aquí la guía básica (y poco más se necesita), para configurar nuestro equipo.