Dicen los que lo conocen, que su ego es tan grande como su talento, pero en este caso ese supuesto ego esta totalmente justificado. Este Británico que consiguió entrar con fuerza en el mercado de el cómic estadounidense dibujando Spiderman, tantos otros personajes de Marvel y, más tarde, Conan el Bárbaro, es uno de esos casos de evolución incontrolable a la vista de los lectores que vieron cómo pasaba de ser un imitador de Kirby, con mas o menos gracia, a rebelarse en dos años como un prerrafaelista tardío.

La evolución fue algo tan espectacular que dio lugar a obras maestras como Clavos Rojos, y le hizo lanzarse a una carrera como ilustrador fundando The STUDIO, que queda reflejada en los magníficos libros de la serie Opus. De manera puntual, sigue dibujando cómics, pero para la posteridad quedan genialidades como Weaphon X o El Hombre maquina.

Alexis Calvo